náufrago de arena

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Nombre: Miguel

lunes, junio 19, 2006

Los coglioni de Berlusconi

Comenzó Berlusconi la campaña electoral italiana comparándose con Cristo y la ha acabado pidiendo observadores internacionales tras llamar coglioni – esto es, gilipollas, huevones – a todo aquel hijo de Rómulo y Remo que ose no votarle. ( Pasemos por alto las encuestas a teléfonos eróticos o la abstinencia sexual preelectoral de don Silvio). Los métodos, el fondo y las formas de Il Cavaliere traen a la memoria la figura del hoy de actualidad don Jesús Gil y Gil, otro que tal baila. Moby Gil , que así le llamaba Carmen Rigalt, llegó a Marbella en plan mesiánico dispuesto a convertir en oro todo lo que tocara, cual rey Midas, y a limpiar la ciudad de chusma . Fascismo en estado puro. Limpieza étnica a baja escala. Racismo socioeconómico. Varios lustros después, apenas queda sitio en la arena para construir castillos porque hay edificaciones ilegales no ya en primera línea de playa sino, seguramente, en el nacimiento de la baja mar, que Marbella pronto más que Marbella va a ser la Atlántida. Los indeseables delincuentes de poca monta y arma blanca han dejado lugar a los mafiosos con corazón de navaja de reyerta y silenciosa pistola. Y lo más alarmante de todo esto es que a Berlusconi, a Gil, a Julián Muñoz, a Yagüe, a García Ramos, al señor Roca – con su galería de especies disecadas entre las que seguro debe andar el desmitificado y desaparecido monstruo del lago Ness – y al propio Adolfo Hitler les ha elegido, cada uno en su espacio y su tiempo, el pueblo soberano en las urnas. Todos ellos dejaban ver o entrever lo que son porque, como decía Pepe Caballero Bonald en sus libros de la época franquista para evitar la censura, estos personajes siempre han tenido cara de lo que parecen. Nadie podrá decir que Berlusconi o Gil no son transparentes . Moraleja: Sin una educación y una cultura verdaderas, la democracia no es sino la dictadura de la sinrazón. O, en plan Esopo, si las ovejas eligen al lobo para que las guíe, el lobo no las puede llevar más que a su estómago. Y así nos luce el pelo y Yagüe y García Ramos sin permiso penitenciario para ponerse mechas.

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