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Nombre: Miguel

miércoles, noviembre 04, 2009

El Monstruo de las Galletas

Espinete en paro, Caponata jubilada y el Conde Draco con caries y en horas bajas en Barrio Sésamo. Sólo los curris –esos muñecotes que no paraban de trabajar en la construcción en la “barriada vecina” de los Fraggel- hacen su agosto de la mano de tanta especulación inmobiliaria. El monstruo de las galletas, con su pelaje azul y sus desordenados ojos, ha tenido que hacer de tripas corazón -nunca mejor dicho- y pasarse a las zanahorias, la remolacha y la lechuga para poder seguir trabajando. “Tenemos miles como tú esperando una oportunidad”, le dijeron. El Monstruo de las Galletas –con su carrera y sus oposiciones terminadas- trabaja ahora como Monstruo de las Verduras, en virtud del poder de lo políticamente correcto y de la puta hipoteca a 40 años y un día, como las condenas pero sin revisiones por huelga de hambre.”El pago anual de la hipoteca sube 700 euros en tres meses·, dice la prensa. A comer verduras, así te salga urticaria.
La juventud de la clase media española del siglo XXI –la más preparada y desencantada de la historia- lejos de costearse viajes a la luna o al centro de la tierra, como en las novelas de Julio Verne, se aferra, por un lado, al “ora et labora” monástico y, por otro, al una hora y otra hora y me deben varios días extras de las empresas modernas, las que aplican los métodos abusivos de toda la vida. Por poner un ejemplo, el salario del 40% de los sevillanos no sobrepasa los 1.000 euros al mes. Esta situación se intensifica entre las mujeres (55,6 por ciento), las personas con estudios primarios o inferiores (46 por ciento), los extranjeros (63,6 por ciento) y, principalmente, los menores de 25 años (74 por ciento). El mercado laboral obliga a trabajar de bandolero, de mercenario, de filibustero… Los hijos del santo matrimonio Arnolfini, prostituidos. Toda la vida preparándote para comer con tenedor y, a la hora de la verdad, lo importante es saber comer con las manos y guardar el cubierto como arma de defensa. Competente, no gracias. Competitivo. Compañero, no gracias. Productivo. Estos son los parámetros de los tiempos modernos, en sepia ya de tanto repetidos.
Esta semana, guardaba cola en uno de esos templos del consumo a los que acudimos en busca de felicidad rebajada, pan, patatas y espuma para el pelo. En el carro de delante: baguettes, tinte y jamón cocido. La mujer calzaba unos zapatos plateados, como de bailarina, con un pequeño lazo. Comparé nuestros carros y pensé: ¿Qué tendremos en común? A un lado del carro, había un par de botas de montaña. “Para pisar fuerte”, bromeó ella. Eso tenemos en común, me dije. Eso, y los apenas mil euros que ganamos. Yo compré galletas.


6 Comments:

Blogger Miguel said...

Publicado en La Razón, Edición Andalucía y Sevilla, el 11 de febrero de 2007

12:45 PM, marzo 13, 2007  
Blogger Loredana said...

El autor ha eliminado esta entrada.

10:45 PM, marzo 16, 2007  
Blogger Loredana said...

vive?

8:25 PM, marzo 30, 2007  
Blogger Miguel said...

Luego, existe

10:06 PM, marzo 30, 2007  
Blogger Miguel said...

Feliz 40 cumpleaños para Barrio Sésamo, por cierto.*

2:33 PM, noviembre 04, 2009  
Anonymous Anónimo said...

Y feliz "cumple-post" para ti, Migue (aunque sea una reposición). Me encanta!!! Besos #

2:58 PM, noviembre 04, 2009  

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