Horcas y bombas
El viejo año nos dejó un Sadam ahorcado y un bombazo en la Terminal 4, que parece el título de una película pero es una putada.Con la muerte de Sadam, EE UU casi cierra el círculo del chiringuito que montó en Irak cuando colocó a Hussein como marioneta. Con las sucesivas guerras se hicieron con el petróleo y con la patética recreación de «El verdugo» de Berlanga comienza una campaña en la que el siguiente paso es la venta de muñecos del difunto dictador con la soga al cuello. El último grito –nunca mejor dicho– de estas navidades, oiga. El eslogan: «si la marioneta política se rebela, conviértela en muñeco».
El bombazo en la T-4 también deja un buen puñado de titulares y reflexiones. Prácticamente, todos los medios señalan a Rodríguez Zapatero como responsable del atentado en Barajas. Ver a tanto patriota de última hora aludiendo al «ya te...» es el pan nuestro de cada día. «Ya te lo decía yo», repiten unos y otros. «Lo advertimos», dicen con la cabeza alta. «Ha pasado lo que tenía que pasar», reiteran. Y lo que realmente pasa es que la paz se va a tomar por culo y unos y otros intentan barrer para casa. Recordaba esta semana el maestro Del Pozo a Churchill: «Los españoles son vengativos, y el odio les envenena».
De Zapatero dicen que es ambiguo, inoportuno, que no sabe de qué habla, que peca de exceso de optimismo. «Mi determinación para alcanzar la paz es aún mucho mayor», dijo el otro día con los papeles perdidos por la situación. Eta respondió al rato con otra mochila cargadita de explosivos en Vizcaya. «Nada ni nadie va a detener el derecho de todos los españoles a que nuestras vidas sean unas vidas sin bombas y sin violencia», sueña Zapatero, que no reniega de comparecer en el Congreso. «Faltaría más», dice Rubalcaba.
Los Reyes, a mí, que soy malo, me han traido dos preguntas: ¿Y si entre los etarras hay tantas discrepancias como entre los demócratas? ¿Y si muchos quieren dejar las armas y pasar a la política, en este orden, y otros tantos pasar a la política y dejar las armas? «Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad», también decía Churchill. Lo de Zapatero más que optimismo es fe. Lo que ocurre es que, puestos a confiar, más vale hombres de fe que simples hombres interesados en alcanzar el poder.




