náufrago de arena

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Nombre: Miguel

domingo, febrero 25, 2007

Los indios de Delphi

De pequeño siempre había algún niño con el que jugar a las aventuras del antiguo Oeste. Entonces, mientras se montaba el fuerte con su mástil y su bandera y las trincheras por los alrededores y se colocaban a los cheyenes vigías junto a los ficus y geranios de la terraza, el dueño de los juguetes decía: «Tú eres los indios, ¿vale? Y yo soy los buenos». Había quien preguntaba «por qué son malos los indios». A lo que el niño de los juguetes contestaba –colocando a los vaqueros estratégicamente en el fortín–: «¿Acaso no has visto en la tele que los indios son malos? Entonces vienen los buenos y los matan con las pistolas».
Delphi suena a fuerte del Oeste. Todo un fortín en La Caleta, con sus buenos, con sus malos, sus forajidos, sus vaqueros, sus indios, su general –General Motors–, John Ford rodando, cámara y acción. La dirección de la multinacional anunció esta semana al comité de empresa de la factoría de Puerto Real el cierre inminente de la planta de Cádiz. En román paladino, a la puta calle 1.600 empleados y en la cuerda floja otros 1.300 trabajadores de empresas auxiliares. En total, casi 3.000 «indios» afectados. Y los indios serán malos porque lo dice la tele, pero tienen familia, hipotecas y necesidad de comer a diario. Por tener, tienen hasta derechos.
La compañía decidió el cese de actividad tras comprobar que la factoría ha incurrido «en pérdidas significativas, durante el último lustro, de hasta 150 millones». La empresa se comprometió el pasado año a mantener la plantilla hasta 2010 a cambio de subvenciones. Desde 1986, un total de 62 millones les regaló la Junta de Andalucía. Creen los indios guaraníes que quienes mienten son «traidores del alma», porque en su lengua «ñe’e» significa «alma» y también significa «palabra».
De momento, los indios gaditanos se han encerrado y han tomado el fuerte. Es un acto de orgullo. Saben que en cualquier momento llegarán los «vaqueros buenos» de Delphi con las pistolas. En esta última batalla, muchos gaditanos se preguntan lo mismo que cuando eran niños: ¿Por qué me tocan a mí siempre los indios?








martes, febrero 20, 2007

Explícame la noche

Explícame la noche,
las estrellas, la luna, el silencio.
Cuéntame la noche.
Dime qué cosa es. (Y me dirás qué /quién soy)
Explícame qué es la noche;
su oscuridad, su luz ; su armonía, su paz.
Cuéntame la noche,
la luna, las estrellas.
Descríbeme la anatomía del cielo.
Explícame la noche,
las estrellas, el sol, la luna
y el silencio.

lunes, febrero 19, 2007

18-F

Ni niños con el puño en alto, como la inolvidable imagen que reflejó la Transición, ni banderas verdiblancas un 28 de febrero. Las personas, si no son las mismas, son del mismo corte y tienen las mismas hechuras, como dicen los abuelos. Los colegios electorales y las urnas también son parecidos. Han pasado los años y cambiar, lo que es cambiar, sólo han cambiado los sueños y las ilusiones, que andan rotas de ver que todo vale nada y que todo siempre es igual.
Cada síntoma, cada nube gris en este 18 de febrero no hace sino confirmar el tedio de los días y la adulteración de la política, que se ha quedado anclada en la octava definición del diccionario: “Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos”.
Pues eso, la política es lo que hacen los políticos y, por tanto, a ellos sólo les incube; a ellos sólo les importa el juego electoral que montan cada equis años bajo la máxima ‘quevediana’ de “ande yo caliente, ríase la gente”. Para el resto de asuntos, para el pan nuestro de cada día, andan parapetados tras séquitos de guardaespaldas y burocracia administrativa, que el político sólo llama a la puerta de casa para pedir el voto. El resto del año, ni están ni se les espera.
Hoy es día de fuegos de artificio político, de “todos hemos ganado” a partir de las doce de la noche. Da igual lo que digan las urnas, da igual la participación. El político siempre gana. Lo triste del silogismo es que en el juego de vestir la democracia de demagogia el que pierde es el ciudadano. Enhorabuena los premiados.
Por el norte, cerca de donde van a esquiar los reyes, en Baqueira, han reabierto un túnel que se derrumbó hace algún tiempo. La gente, al pasar, en la oscuridad del agujero, mira hacia el techo, no se vaya a caer. En el sur, la gente, al introducir la papeleta en la urna atesoran el poquito de ilusión timorata que les queda pensando –como en el túnel- qué pasará, por dónde irá a salir la cosa, porque la urna, como el túnel, sólo tiene un resquicio por el que entrar la luz.

martes, febrero 06, 2007

por qué me quieres

-Si, como a todas luces resulta evidente, mi vida no es en forma alguna extraordinaria, ni ejemplar, ni simbólica, ni paradigmática… si no soy más que pretérito polvo que en un tiempo más cercano que alejado será futura ceniza… si tropiezo cientos y cientos de veces con las mismas piedras… si tengo mal despertar, malísimo acostar y peor vivir… si apenas sé cocinar y soy desordenado… si soy torpe, caótico, maniático… si tantas y tantas cosas… por qué me quieres?
-Porque tú ya eres yo, dijeron sus ojos.

jueves, febrero 01, 2007

Como cuando tiembla en el agua la luna, como cuando despiertas en la noche y dudas qué es realidad y qué sueño; como cuando el viento te golpea en tu pelo suelto y sientes como si el viento y tú no fuerais dos sino los dos juntos uno , los dos juntos viento; como un grito en carne viva, como cuando pronuncias la palabra libertad, que todo el cuerpo se te llena de alma, que todo lo acapara; como cuando te sientes sereno, pleno de vida; como si cierras los ojos y nace el milagro de ver y no mirar porque el Principito ya te enseñó que lo esencial es invisible a los ojos;
como cuando eliges vivir a través del espejo.

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