Mafalda con zapatos de lunares, lunar que se esconde tras tu ojo, lágrima y sonrisa que brotan de tus sueños... cuando nacen y cuando están rotos. Lucero de las palabras; secreto que susurra a viva voz; sostén relleno de deseo; el sístole y diástole que le falta a la razón. Mirada que se clava en la pupila; pupila que grita al temblar; miopía de la fantasía; tú te sientes perdida y sola, tus pasos saben adonde vas.
náufrago de arena
lunes, abril 30, 2007
el hilo que guió a Teseo
Si como dices de mi soy pájaro,
eres tú libertad, sueño, anhelo…
Si como dices de mí, soy sueño,
eres tú poesía, música, deseo…
Si como dices de mí soy luna,
eres tú sol, mariposa, esencia, luz…
el hilo, al fin, que guió a Teseo.
eres tú libertad, sueño, anhelo…
Si como dices de mí, soy sueño,
eres tú poesía, música, deseo…
Si como dices de mí soy luna,
eres tú sol, mariposa, esencia, luz…
el hilo, al fin, que guió a Teseo.
sábado, abril 14, 2007
melancolía
Cada noche cumplía con el ritual: caer muerto –dormido- junto a una ventana a la que solía asomarse la luna; resucitar –despertar- al poco y pintar las vivencias imaginadas en muerte –los sueños-.
Cada noche cumplía con su ritual sin siquiera saberlo. Morir, nacer, parir, a veces, vomitar, otras, sueños. Noche a noche. Insomnio llamaban algunos al ritual de las musas, que decían sus letras y dibujos.
Y, así, se hizo novio de la noche y amante de la luna. Hasta que un día le estalló tanto amor que guardaba dentro, tanta luz que robaba a la noche y dormía al día. Entonces el ritual tocó a su fin. Y nada más quedó melancolía.
Cada noche cumplía con su ritual sin siquiera saberlo. Morir, nacer, parir, a veces, vomitar, otras, sueños. Noche a noche. Insomnio llamaban algunos al ritual de las musas, que decían sus letras y dibujos.
Y, así, se hizo novio de la noche y amante de la luna. Hasta que un día le estalló tanto amor que guardaba dentro, tanta luz que robaba a la noche y dormía al día. Entonces el ritual tocó a su fin. Y nada más quedó melancolía.




