náufrago de arena

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Nombre: Miguel

lunes, junio 30, 2008

Calcetines

Hay ricos ‘pobrísimos’ y pobres dignísimos. Siempre hubo clases. Lo dicen las madres y lo repiten las abuelas: «Niño, no te pongas eso, no te vaya a pasar algo». Y al presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, le pasó en su visita a Turquía, vaya si le pasó. Lo atestiguan los dedos gordos de su pie derecho e izquierdo, que sobresalían entre los agujeros de un viejo calcetín roído. Es lo que tienen los dirigentes mundiales, que en cuanto muestran lo que llevan dentro sacan a relucir sus vergüenzas, sus devaneos, sus excesos, sus agujeros en los zapatos, su escondida pobreza. Los turcos se han adelantado y le han enviado al mandatario de nombre impronunciable una docena de calcetines, para que no le falten. Lástima que no haya suficiente lana en el mundo para tapar las vergüenzas de Occidente.
Un poco más acá, en Andalucía, los políticos se dedican a vender ilusión y juegan a que la ciudadanía cuelgue las calcetas junto a la chimenea, a ver qué dejan los reyes, a ver qué deja el nuevo Estatuto. La maquinaria electoral ha arrancado y ya no parará hasta las próximas elecciones generales, referéndum y municipales en medio. Ya hay quien investiga cómo gasta los calcetines Chaves, Arenas y compañía para comprobar si nos dirigen políticos con ejecutivos o con medias de algodón, con calcetas de dibujitos o con motivos serios. En cualquier caso –dedos al aire o no–, los políticos, con su retórica de calcetín roto, la mayoría de las veces a los curritos de cada día nos dejan los pies fríos.
Los tres hermanos de siete y 15 meses que murieron esta semana por inhalación de humo en un incendio en Teruel también llevaban calcetines. Calcetines viejos pero zurcidos, como sus vidas. Otros cuatro hermanos resultaron heridos. Los bebés fallecidos eran hijos de Silvia, una ecuatoriana de 31 años, y de su marido, un sevillano con quien emigró al norte hará un año. Los niños heridos llegaron del Ecuador para reunirse con sus hermanos. El pasado 31 de diciembre el nuevo papá sevillano falleció en un accidente de tráfico.
Ya lo dice Guillermo Fesser, «cuando dios aprieta, ahoga pero bien». El destino, el demiurgo o el azar –poco importa el nombre– a unos le regala unos calcetines rotos y a otros, directamente, les brinda una vida hecha retales.


sábado, junio 21, 2008

cuando se siente el abismo tan cerca,
uno siente la tentación de caer en él,
de poner fin a la espera,
de ser abismo.

jueves, junio 12, 2008

Vos no sabés qué es tener/ dos noches de vida y sentir/
que ha visto el sol desde/ que éste era chiquito chiquito/ y no era
más que otra estrella, no más.
Vos no sabés lo que es sentir/ cómo se te va la vida con/
cada latido y emborracharte/ de aire cada vez que respirás.
Vos no sabés lo que es ahogarse/ en el mar para que las olas
/te cubran y bañen/ y las sirenas te vistan de sal.
Vos no sabés lo que es ser/ plenamente feliz, totalmente/ feliz,
tan feliz que te avergüenzas de haber sido tan feliz.
Vos no sabés nada de mi
porque si no, usted comprendería/ cuál es el dolor que/ ahoga
mi alma y atormenta mis noches y me obliga a crecer/
y a perderme en mi.
Vos no sabés nada de nada.
Vos no sabés nada de mí
porque siquiera yo
sé algo de mí.

lunes, junio 09, 2008

El Polígono Sur "abre los ojos en la oscuridad"

El cronista desorientado comprende en el epicentro vital del Polígono Sur, en la avenida de la Paz, capital oficiosa de Bolivia, al chileno Roberto Bolaño, oficioso catalán, cuando vomita: «Acercarse o alejarse del infierno. A eso se reduce todo. He hecho los mejores regalos de cumpleños. He financiado proyectos faraónicos. He abierto los ojos en la oscuridad».

El Polígono Sur celebró ayer la renovación del complejo parroquial San Pío X , que nada tiene que ver con un «proyecto faraónico» y todo con una sede «de elegante sencillez», «abierta al barrio como viene siendo desde hace más de un cuarto de siglo, cuando era de uralita», en palabras del párroco Emilio Calderón y del Cardenal Amigo, ante un recinto abarrotado de gentes de todo signo y raza, hasta superar el medio millar, que, de forma implícita, reivindicaron «nosotros también somos Sevilla» –el mensaje de arranque de la homilía–, ante un Cristo del Consuelo y una Inmaculada gitanos –obras de Gavira y Navarro Artega–, nómadas de sí mismos, náufragos del desconsuelo.


La primera (autoridad) en llegar fue, a diferencia de lo que históricamente viene ocurriendo en el barrio más desfavorecido de la capital de Andalucía, la Justicia –la consejera del ramo, Evangelina Naranjo–. Le siguió el delegado del Distrito Sur, Antonio Rodrigo Torrijos, ateo confeso que se calzó las zandalias, como el pescador que interpretó Quinn, para asistir a misa. Los (simbólicos) milagros del primer domingo de junio. Un tercero, el del que hablen (ante la prensa) los que guardan silencio –como el alcalde– no se produjo al fin, que en la Iglesia todos somos hermanos y siempre puede salir algún primo (al que supuestamente se haya contratado a dedo en una empresa municipal).


El proyecto ha contado con un presupuesto de dos millones de euros. El 42% a cargo de Urbanismo; el resto, de las constructoras Sando,Martín Casillas, Anev, Selma, Azagra y Solurban. La renovación se enmarca dentro del Plan Integral, que incluye nuevos bloques y avenidas, un inmenso parque, una plaza y hasta wifi en la zona. «El cambio ha comenzado. Hay esperanza, pero queda mucho. Aunque a veces damos pasos atrás, ya hemos aprendido el camino». Palabras del Comisionado, Jesús Maeztu. El optimismo es creativo.


El pesimismo es pragmático. Emilio Calderón repite como un soniquete: «la parroquia tiene que seguir con las puertas abiertas». «¿El barrio? Bueno, está bien», responde incrédulo, recordando que, en esa misma noche, Francisco, de 17 años, vecino de las Tres Mil, perdió la vida en la zona.

A la salida de la parroquia, dos chavales se parapetan tras un cartón para «picarse» un atajo fuera de esta realidad. «Acercarse o alejarse del infierno. A eso se reduce todo», mientras el barrio abre los ojos en la oscuridad.

domingo, junio 08, 2008

y no sé decirte yo nada

Preguntas qué me ocurre,
por qué suspira mi alma,
dónde está mi sonrisa.
Y no sé decirte yo nada.
No vi tristeza en el espejo,
no vi siquiera mi alma.
Sólo encontré un reflejo
sin sonrisas, sin lágrimas.
Tus ojos eran mi espejo.
Yo sólo soy tu reflejo.
(Y no sé decirte yo nada).
Eso será lo que tengo:
Nada ...nada ... nada.
Ni lágrimas, ni sonrisas.
Un gesto yermo,
un gesto solitario,
un silencioso eco
de un ser tácito
que vive un sueño.
Preguntas qué me ocurre.
Y no sé decirte yo nada.
No sé si es que el sol no brilla
cuando despierto.
No he visto ángeles
en el cielo.
No sé si la luna vive
cuando duermo.
Y yo nada sé ni puedo decirte.
Simplemente me pienso.
Y sólo me sueño.

jueves, junio 05, 2008

el milagro de tu nombre

Hoy, mientras dormías en mis brazos, pronunciaron tu nombre y tú abriste los ojos buscando quién te llamaba. Tus ojos buscaban a quien a ti te buscaba. Al milagro de tu nombre respondiste con el milagro del amanecer de tus ojos.

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