náufrago de arena

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Nombre: Miguel

jueves, diciembre 25, 2008

Cerrado por envidia

Se lo escuché a Juan Cruz en “La ventana”. Después, de golpe, rememoré las clases de latín del catedrático Antonio Recio. “Envidia” significa etimológicamente “mirar mal”. Hay cosas que uno no es que no las olvide, sino que jamás deja de recordarlas.
Isabel Coixet mira la vida con gafas de pasta con montura de colores. Coixet sabe aquello que enseñó el Principito, que “lo esencial es invisible a los ojos”. Por eso, mira con los ojos cerrados. Ella sabe que las palabras tienen vida secreta, que sin palabras con las que dar nombre a las cosas (a la vida), la vida no es, la vida no existe.
El maestro Raúl del Pozo lo tiene claro: “Si al hombre se le cambia el sentido de las palabras sólo queda un mono pajillero”. Del Pozo, pozo de sabiduría, cuenta noches en vela y, por ejemplo, a la hora de elegir del diccionario, se queda con “coño”. “Porque es el punto de apoyo, el centro de la vida”. María Sharapova también lo sabe. “Ser objeto de envidias forma parte de mi vida”, dice, agraciada como está con el inmisericorde don de la belleza.
Al parecer, vivimos en una sociedad incapaz de amar pero capaz de sentir envidia sana, lo cual es algo tan engañoso, tan falso, como el anuncio que el caníbal puso en internet: “Busco hombre para devorar”. Y el hombre fue y se dejó devorar. “El hombre, lobo para el hombre”, nunca mejor dicho.
Esta misma sociedad nuestra nos da ejemplos diarios. “Qué morbo tiene” decimos sobre algo o alguien que se supone nos atrae. Morbo procede del latín “morbius” (muerte). Con el miedo que se tiene a la dama blanca, resulta extraña la proliferación de esta palabra, su uso desmedido.
La otra noche lo soñé. Acudí a la consulta de un médico que resultó ser un corazón. Se lo conté, que en las palabras somos y existimos, que nos unen y separan, que no es lo mismo “ser” que “estar”, que me sentía incapaz de sentir “envidia sana”, poseído por la tristeza del bien ajeno. El corazón, paradójicamente, se quedó pensando. No dijo nada, ni sístole ni diástole. Con su nerviosa letra de hormiguita, recomendaba: “diccionario y abrazos. Tratamiento intensivo”.
Al día siguiente regresé a la consulta. Quería saber si el corazón conocía algún lugar donde tropezar con abrazos más allá de las luces de neón. En la puerta encontré el mismo cartel que halló Juan Cruz donde ya no quedaba el humo de un estanco de Palma: Cerrado por envidia.

Milagros y sandeces

Ahora que el hormigón se ha apoderado hasta del alma y el ladrillo realiza opas hostiles al corazón, parece poco menos que un milagro que unos pajarracos puedan frenar la construcción de 1.600 viviendas y cuatro campos de golf en la Sierra de Guadarrama, en Ávila. Allí, la cigüeña negra y el águila imperial van a seguir anidando a sus anchas porque la Justicia las protege de los intereses de los magnates de la especulación. El Tribunal Superior de Castilla y León ha paralizado la obra por motivos ambientales, con dos cojones. Y el señor alcalde, Gerardo Pérez, va y dice que «el golf es bueno para el monte». «El golf es zona verde», asegura. Y las 1.600 viviendas si las pintamos de ese mismo color y le ponemos unas macetitas lo mismo cuelan como parque natural.
Ahora que vivimos en una sociedad laica o aconfesional parece un milagro que no aumente el número de españoles –once millones, según los estudios– que padecen trastornos mentales tras el anuncio del Papa de Roma de cerrar definitivamente las puertas del limbo. Desde ya, desde que ha dado la primicia, la persona que muera sin bautizar queda en manos «de la misericordia de Dios», sentencia el Vaticano. Habrá que ir buscándose al diablo de abogado. De momento, la Santa Sede no se ha pronunciado sobre si tener ácido bórico en casa –para el mal olor de pies, por ejemplo– es pecado, por lo que no serviría como cargo para ir al infierno, al limbo o donde se tercie.
Y, puestos a relacionar milagros y sandeces, uno se pregunta si habrá campos de golf en el limbo, si las cigüeñas negras creerán en dios, si Benedicto XVI usará ácido bórico, si el alcalde de Ávila estará bautizado y si algunas decisiones de los que dicen representarnos –el Papa de Roma o el alcalde de Ávila, por ejemplo– no estarán asesoradas por alguno de esos once millones de españoles que según los estudios padecemos trastornos mentales.

miércoles, diciembre 24, 2008

La suerte a la sombra de la vanguardia

Dicen que, en cierto modo, la suerte está ligada a los números. Dicen que si sumas las cifras de tu nacimiento hasta dejarlas en un guarismo simple se puede descubrir el destino que deparan los números. Arranca la película «Intacto», de Juan Carlos Fresnadillo, recordando que la probabilidad de que un avión se caiga en pleno vuelo es muy baja, pero la de sobrevivir en un accidente aéreo es increíblemente menor. La de ser el único superviviente, aún más pequeña. Las posibilidades de ser el único agraciado en el sorteo de la Lotería Nacional son parecidas. Contra el destino, carácter... y décimos.

A los pies del viejo kiosco de ladrillo mixto, blanco y azul, de la plaza de la Encarnación «54 años nos contemplan». La Lluvia de Oro fue fundada en 1954 por María Ruiz Bautista, abuela de Javier Lapiedra, que se encarga del negocio desde 2007; y madre de Ángela Antúnez, propietaria desde 1988 –«bonito número»–, que –mala suerte– «prefiere no salir en la fotografía».

El viejo local de la Administración de Lotería número 12 ha conocido una dictadura, una transición y la democracia, pero no verá las setas de la Encarnación. El proyecto Metropol Parasol contempla la remodelación del entorno. Urbanismo –que «se ha portado de una manera excelente», recalca Javier– derribará la historia en nombre de la vanguardia para levantar un nuevo local, más en relación con el proyecto de Jürgen Mayer. «Alea jacta est».

«El negocio tiene tantos años como muchos de los árboles de La Encarnación», cuenta Javier, el niño que corría por esta misma plaza. Según cuenta Lapiedra – que, salvando las distancias, recuerda al «calvo de la Lotería», versión local, por lo del reparto de fortuna– «la suerte llega en cualquier momento, pero hay que buscarla». La paciencia, con unas dosis de fe, «suele verse premiada», explica Javier –licenciado en Económicas– con el argumento de «los números suscritos y la Primitiva».

En el primero de los casos, la estadística demuestra que las personas que se abonan a un número recuperan la inversión. En el segundo, La Lluvia de de Oro promueve «el juego en grandes peñas» a través de la página www.aporelbote.es, desde la que cada seis meses tratan de conseguir el premio de 130 millones. Para quien vive de repartir suerte, «lo más gratificante es que las personas que mantienen esa constancia resulten premiadas». La Lotería Nacional, como tiene tantos reintegros, «da vidilla».

En el 54, La Lluvia de Oro, coincidiendo con su apertura, dio un Gordo del Niño, «la especialidad de la casa con los números iconos 27.610 y 27.195». En el 56, un Gordo de Navidad. En el 68, otro del Niño. Cuando nació Javier Lapiedra, en 1971, tocó un Gordo al 20.377. A nacimiento, «premio seguro». María, la hermana de Javier, va a tener un niño pronto, por lo que la cuarta generación de La Lluvia de Oro «está garantizada»; y «este año toca». Si no, otra vez, se celebrará «el día de la salud», bajo la máxima que sostiene el filme de Fresnadillo: «Recuerda que saliste intacto».


martes, diciembre 23, 2008

La nostalgia melancólica del río que se sueña océano siento; la nostalgia melancólica del Tajo en Lisboa; la tristeza que se canta fado; la melancolía de sentir que te tengo y, sin embargo, no sentir, pequeña muerte, tu abrazo. *

lunes, diciembre 22, 2008

Tú eras tímida como la mar de noche;
eras tímida como los ojos del nómada;
tímida como el sol al alba;
como la sonrisa mía.
Eras tímida y, por eso, pese a tu belleza infinita
yo cerraba los ojos y apagaba las luces, los reflejos y los soles,
porque eras tímida…
te hacía el amor de noche
porque eras tímida…
te hacía el amor a oscuras.*


domingo, diciembre 21, 2008

agrio zumo de limón que bebo
de las entrañas mismas de la vida;
honda calada con sabor
a alquitrán y nicotina;
cicatriz abierta/muerte que respira
cuanto más bebo de tu zumo,
cuanto más consumo el humo,
más dulce me sabe la herida.



viernes, diciembre 19, 2008

al calor del frío Ártico

Si no me quieres, huiré al Círculo Polar Ártico para olvidarte, que allí nunca es de noche. Y pasaré los días en vela, diecinueve mañanas eternas pero no quinientas noches enteras, como el maestro Sabina... Si no me quieres, me quedaré a vivir al calor del frío Ártico para no morir de frío a tu lado. *







jueves, diciembre 18, 2008

nacer incesante

Nacer incesante
tras la agonía
renacimiento
de mis cenizas ciegas
y una palabra que me recorre
el cuerpo e inunda:
Vida!

Vida!

Vida!


Vida!
Vida!






miércoles, diciembre 17, 2008

bandido, pirata, ladrón de almas

Si algo he aprendido del penúltimo golpe seco de la vida, de esta mi enésima muerte, es que no soy niño;
no pertenezco a Nuncajamás, aunque juegue con Ariadna y Alba y Claudia a “1,2,,3, ya!, el barco de Peter Pan!”;
no soy el último mosquetero porque siquiera soy cadete ni sé manejar la espada;
no soy un perdedor porque para perder hay que luchar y yo hace algún tiempo que dejé de soñar; no soy fracasado, soy fracaso;
no soy ni Casanova ni don Juan y sólo tienes que mirarme para creerme: mi torpe aliño no es una pose, mi torpe aliño soy yo.
Si algo he aprendido de esta lenta pena que me consume es que a la vida no se la debe desafiar jamás porque pasas de vivo a superviviente, a perdido, al instante, y que si intentas levantarte, la vida torna leviatán que te mira a los ojos
para ajustar cuentas;
si algo he aprendido es a no dudar del amor y a darme un tiro en la frente y siete puñaladas en el pecho en cuanto sienta que quiero más a alguien que a mi mismo, en cuanto sienta que quiero más a alguien que a mi libertad;
si algo he aprendido es que no soy poeta, tampoco ángel, arcángel o demonio;
en tanto muero,
he comprendido que soy bandido, pirata,
ladrón de almas.


confieso que he vivido

Confieso ahora que tu ausencia me roba la vida, me empuja a la muerte y me muero, ahora, confieso, como el poeta, que he vivido, que he surcado mares y océanos, en sueños, que he volado y hasta me he arrastrado por los infiernos... confieso que me he acostado con mujeres o, mejor, que mujeres se han acostado conmigo... con una, dos, tres, cuatrocientas y hasta ninguna... con o sin compromiso, sabiéndolo ellos, sabiéndolo ellas... yo confieso... que la belleza me puede... que apenas he dormido y he hecho creer al mundo que soy un vago, un perezoso, un holgazán, un soñador y además lo soy... confieso que he regalado vida y verdad al punto de hacer de mi una mentira, algo que no se cree. Yo confieso y me confieso preso de los pecados capitales. Confieso, incluso, que por momentos he sido feliz, el más feliz del mundo, tanto que he empequeñecido a dios y prueba de ello es la inmensa rabia y el tiempo -yo te maldigo!!- que dedica a descargar su ira contra mí... confieso también que he perdido, que caí derrotado por la vida y en la vida... que fui mosquetero, caballero, vagabundo, robinhood, peterpan... que he vivido del cuento, de contar historias, hasta de torpes versos... confieso que hay quien me quiere, quien me odia, quien me adora... confieso que yo me desprecio y escupo ante el espejo y confieso que lo confieso porque soy altivo, chulo, canalla, crápula, truhán... y “jamás me equivoqué en nada sino en las cosas que yo más quería”. Confieso, pues, ahora que pacté con el diablo y le entregué el alma, que he amado tanto o más que el mismo Romeo... qué digo tanto, mucho más porque Romeo amó y fue amado a un tiempo y, en mi caso, nunca coincidió en espacio ni tiempo y si lo hizo fue sólo un sueño... Confieso que debo morir ya, caer definitivamente a los infiernos donde habito para no volver porque mi sola presencia enturbia a tanto inconfeso... y además lo merezco. Confieso, finalmente, que si tuviera más vida volvería a tropezar voluntariamente con las mismas piedras y volvería a morir de igual forma y viviría cada momento como siempre –todavía- con pasión. Pasión en la victoria y en la derrota; en la vida y en la muerte; en la lucha y la agonía. Al nacer. Al morir. Pasión sobre todas las cosas es mi pecado. Y, sin embargo, así siete veces cien siglos viviría. Con pasión a cada instante, cada momento, cada grano de arena del reloj que me consume.Confieso, ahora que te he entregado el alma y me muero, derrotado, ahora que me sé más que nunca perdido y pequeño, de rodillas, como el poeta, como Neruda, como el maestro, confieso que por vos muero, que no he estado en el mundo,
que he sido
y, sobre todas las cosas,
yo confieso que he vivido.


eso soy yo

Eso soy; un Charlot sin gracia y perdido; un Buster Keaton anónimo; un Don Quijote triste y solitario, vencido por molinillos –si al menos a molinos pudiera enfrentarme-; un fracaso, al fin. El fracaso personificado. Un Dorian Gray sin belleza ni maldad; un Dr. Jekill sin Mr. Hide; una rima, un verso suelto en el gran poema –poema épico y triste- del mundo. Soy un Ademar de Alemcastre escondido tras un Filomeno Freijomil, señorito descolocado –descolocado en el mundo, en mi caso-. Un Ernesto Guevara sin fusil, sin esperanza, muerto antes de morir. Un Prometeo que no sabe en qué lugar está el fuego; alguien que se ahogó en la laguna Estigia, alguien que siquiera tuvo la oportunidad de mirar atrás. Un arcángel que no sabe cantar, un caballero que no lucha, un poeta que no escribe ... un perdedor ... solamente un fracaso... sólo un vagamundo... un no-muerto ... sólo un superviviente ... nada ... eso soy yo.


el juguete de la vida

Aunque siento necesario el dormir,
el sueño,
más aún necesito el soñar.
Porque dormir, descansar
sin soñar, sin sueños
es como morir
es como estar muerto.
Y porque dormir,

con sueños,
más que vivir aún
más que todo es vida
más que todo es sueño.
Soy un juguete de la vida.
Ateo dicen que soy,
mas yo digo
que creo en la poesía.
Soy el juguete de la vida.
El juguete del sueño eterno
que cree en poesía
que vive en poesía
que muere en poesía
que se sueña en poesía.
El juguete de la vida
que es nada y todo
que es un sueño poeta
que cree
y se sueña y se mira
en los sueños de la vida.*




Como cuando tiembla en el agua la luna, como cuando despiertas en la noche y dudas qué es realidad y qué sueño; como cuando el viento te golpea en tu pelo suelto y sientes como si el viento y tú no fuerais dos, sino los dos juntos uno, los dos juntos viento; como un grito en carne viva, como cuando pronuncias la palabra libertad, que todo el cuerpo se te llena de alma, que todo lo acapara; como cuando te sientes sereno, pleno de vida; como si cierras los ojos y nace el milagro de ver y no mirar porque el Principito ya te enseñó que lo esencial es invisible a los ojos;
como cuando eliges vivir a través del espejo.


domingo, diciembre 14, 2008

en ausencia de ti

Un café con la luna de fondo, Luar na Lubre de coro;
esa lágrima que se cuela en la comisura de los ojos, que lucha por salir y freno, por el miedo de no parar de llorar y convertirme en lágrima;
esa lágrima que me recuerda que estoy vivo, que no soy sólo polvo que camina, ni muerte que dormita,
que me recuerda que soy luz y vida, y vida y luz que palpita; el escalofrío que deja el frío, recalcando en mi piel que sigo teniendo frío, que, pese a todo, sigo siendo niño;
este suspiro del tiempo que quise matar cuando me quité el reloj de la muñeca y escondí los tic-tac de mi refugio, como si en vez de Peter Pan, fuera Garfio huyendo del cocodrilo, del cocodrilo del tiempo –tic-tac-tic-tac-tic-tac-; este pensamiento de ahora que me hace comprender que Garfio y Peter Pan son dos, pero en realidad son uno, son el mismo y soy yo mismo.
Este sol que se esconde entre los bloques, y las flores que también tiritan; la ropa tendida; el invierno que todavía no ha llegado y, sin embargo, ya está aquí; el invierno inglés, puntual, que llega antes, incluso, de venir, y, que, como siempre, me encuentra hibernando en la luna del tiempo.
El olor a chimenea; los acordes de la guitarra que aún no tengo; las notas del piano ausente a corto plazo; la farola en la esquina del cuarto; un bombín y una pipa sin tabaco; la luz reflejada en el techo, como la sombra que proyecta la libélula. En ausencia de ti, una lágrima fugitiva en la comisura de mis ojos y una sonrisa parpadea en mis labios. En ausencia de ti, me convierto en lágrima que sonríe en la noche oscura, en sonrisa lagrimada en la noche constelada, lágrima viva, dulce vino amargo de lágrima, herida derramada. *


sábado, diciembre 06, 2008

"Verdades incómodas a 360.000 euros traigo, oiga"

André Gide recomendaba creer a aquellos que buscan la verdad y dudar de los que la han encontrado. Se reunieron ayer más de dos centenares de personas en el Teatro Central para escuchar «una verdad incómoda», la buena nueva en forma de diagnóstico de la situación medioambiental del mundo a cargo, principalmente, del 45º vicepresidente de los Estados Unidos y premio Nobel de la Paz 2007, Al Gore, y del Presidente del Panel Internacional sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas y también Nobel de la Paz 2007, Rajendra J. Pachauri.

Además del economista y científico indio y de Al Gore, participaron otros líderes mundiales y expertos en desarrollo sostenible como «Al-fredo» Sánchez Monteseirín y «Al-fonso» Rodríguez Gómez de Celis, que intervinieron antes del «al-muerzo », con «alimentos de origen ecológico» como remarcaba la organización en el programa, servidos por personal que llevaba preparando el sarao «desde las cuatro de la mañana». Entre tanto «Al» más nombre propio, resultó extraño el anuncio por parte del delegado de Urbanismo, de negar la construcción de la mezquita, allí mismo, en la Cartuja.

Entre los asistentes, estaba prevista la presencia del juez Baltasar Garzón, que está de guardia y, ya se sabe, Garzón, si tiene un rato, da prioridad a encarcelar a Pinochet o, como ayer, a ordenar la detención de un político ruso mafioso, presuntamente. Que no es que el magistrado no quisiera venir a escuchar una lección magistral que ha costado más de 360.000 euros a la Fundación Focus Abengoa, la Fundación Biosfera y al Ayuntamiento –«a 60 millones de pesetas la verdad, oiga, que me las quitan de las manos»– sobre lo que contaminan los coches y tal, es que el hombre estaba empapelando a «un presuntamente» antes de certificar si Franco ha muerto.

Sí estuvieron la modelo Almudena Fernández, a quien se relacionó con el «calentamiento global» en el teatro; y José Manuel Soto, meditando versionar la canción protesta «Yo quisiera ser civilizado como los animales» de Roberto Carlos –precursor de la lucha contra el cambio climático– como ya hizo con la canción melódica «Por ella». No se confirmó la presencia del primo científico de Rajoy, aunque Fernando Moraleda, el portavoz del PSOE en la Comisión para el estudio del Cambio Climático, lo citó en repetidas ocasiones. Ninguno de los reclutas del «ejército verde» de Al Gore, por cierto, llegó en bicicleta o Sevici.

Igual que los zahoríes saben encontrar el agua, los norteamericanos saben montar circos y restaurantes de comida rápida. Gore, eso sí, en los escasos dos minutos que se dejó ver y oír ante la prensa –una contradicción para quien busca propagar un mensaje universal– da la impresión de quien se ejercita ante el espejo para comparecer en el momento culminante de la fiesta, como hacía el Gran Gatsby cuando congregaba a sus invitados en torno a su mansión de Long Island. Halagos a Andalucía y a las organizaciones que han pagado el evento aparte, Gore vino a decir eso de «paren el mundo, que me quiero bajar para arreglarlo. Porque yo lo valgo». «Nihil novum sub sole».

Los expertos señalan que, como mínimo, decimos entre 20 y 30 mentiras diarias. También que la tierra será tragada por el sol en 7.590 millones de años. Las verdades del Teatro Central, de entrada, parecen más caras que incómodas y novedosas. De hecho, lo más incómodo fueron las trabas a la prensa. Habrá que esperar a que caiga el telón, y que el barquero sea quien diga las verdades.

Facturas falsas y bocas cerradas

El «caso de las facturas falsas en el Distrito Macarena», con su título de novela negra o de película de serie B, se ha convertido en un clásico de los juzgados y «lo que te rondaré morena» porque su suspensión conlleva cinco meses más de dilación en el tiempo. Cinco meses que gana el PSOE para evitar que haya proceso, como demostró en las jornadas previas al «juicios interruptus» buscando un acuerdo entre las partes. El fiscal rehusó la entente cordial un día antes del proceso. La única salida era la suspensión.

¿Por qué parar el juicio? Porque el «caso Macarena» tambaleó los cimientos del Ayuntamiento. Porque el fuego cruzado de la actual crisis que se vive en la Casa Consistorial y en el PSOE de Sevilla con la lucha sin cuartel entre Monteseirín y Viera no necesita más leña. Y porque algún acusado podría «tirar de la manta».

Sin juicio todo quedará en un acuerdo, el pago de los 20.255 euros «desaparecidos» y la corroboración de la versión municipal de que el «caso Macarena» supone sólo «un error administrativo», «pecata minuta» en comparación con «el caso Camas» o el «caso Fabra».

Las supuestas irregularidades que se produjeron en el Distrito Macarena en el pago de diferentes obras provocaron que el Gobierno de Sánchez Monteseirín se sumiera en una crisis –una más– que le costó el puesto al delegado del Distrito, José Antonio García –posteriormente exculpado porque se limitaba «a firmar lo que le ponían por delante»– y al secretario de Distrito, José Marín, que, a la postre, ha sido quien ha suspendido el proceso con su repentina pérdida de confianza en su letrado debido a que «se negociaba sin su consentimiento» y se considera «inocente». El segundo imputado, el empresario José Pardo –ex socio de Juan Guerra y habitual de la sede macarena del PSOE– guarda silencio. El tercero, el colaborador del Distrito Manuel Portela, se considera «una víctima», según su abogada, Rosa García.

Los acusados se enfrentan a penas de entre cinco años y tres meses y 17 meses, más la indemnización al Ayuntamiento, por presunta falsedad documental y malversación de caudales públicos.

Tras el escándalo, el Ayuntamiento modificó la forma de trabajo en los distritos. Fin al fraccionamiento de las obras para evitar saltarse el concurso público con trabajos de menos de 3.000 euros. Recomendación de no adjudicar demasiadas obras a una misma empresa. Y obligación de los coordinadores y directores de firmar la autorización de las obras, en lugar de los concejales (José Antonio García «in memoriam»).

El ahora testimonial PA destapó el «caso Macarena» un 8 de marzo de hace tres años. Rafael Carmona y Paola Vivancos interpusieron una denuncia contra García y su equipo por el libramiento injustificado en 2003 de 600.000 euros, poco antes de las elecciones, en un Distrito que resultó clave para otorgar el bastón de mando a Monteseirín.

El alcalde negó la mayor y descartó dimisiones y ceses. Después reconoció «falta de celo administrativo». El 19 de marzo de 2005, García y Marín –considerados entonces los «Pepe Gotera y Otilio» de las chapuzas cobradas y sin hacer– admitieron que el Ayuntamiento pagó 4.800 euros por obras sin realizar en San Diego. En el trasfondo, la destitución del anterior delegado del Distrito Macarena y de Hacienda, Carmelo Gómez, que hacía sombra al alcalde, y las supuestas filtraciones desde su entorno. Está comprobado que en la etapa de Gómez no hubo facturas falsas. La salida a la luz pública del caso puede ser el precio que pagó Monteseirín por la cabeza del por entonces niño bonito del PSOE.

A partir de ahí, los partidos de la oposición empezaron a sacar facturas falsas un día sí y otro también, dossieres fotográficos incluidos. El PSOE contraatacó intentando llevar al PA a los tribunales por supuestas irregularidades en las facturas de los cuatro distritos que regían cuando gobernaban con los propios socialistas. IU acusó al PP. Y el PP al PSOE. Un clásico de las estrategias de los poderes fácticos. «Acusa, que algo queda». «En el país de los ciegos, el tuerto es el rey». Curiosamente, el PSOE se querelló contra quienes destaparon las irregularidades y no contra quienes aseguraban que les engañaron.

Al final, la única denuncia que prosperó –batallas políticas aparte– fue la presentada por el PP, sigue en curso y está relacionada con la Federación de Vecinos Unidad.

La impunidad se alimenta de la fatalidad y es hija de la desmemoria. Si no hay juicio, no hay causa que recordar. El Macarena, como la canción de Los del Río, amenaza con seguir sonando, aunque hay quien prefiere, mejor que taparse los oídos para no escuchar, tapar las bocas para que no canten. ¿Habrá juicio? Se admiten apuestas.

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