irremediablemente
Poquito a poco la vida, irremediablemente, te va dejando solo. Por mucho Peterpan que seas, poquito a poco la vida te deja sin niños perdidos con quienes jugar. Por mucho que seas Napoleón, terminas confinado en alguna isla llamada Elba. Por más que juegues a ser Quijote, difícilmente tropezarás con un Sancho que te acompañe en las aventuras. Y aunque seas pirata, caballero y mosquetero, aquellos, los de verdad, Portos, Aramis, Athos y Dartagnan, terminaron cada uno por su lado. Así que no queda otra opción que la del Principito. Sólo queda el sueño de agarrarse a un cometa y buscar en algún asteroide a alguien como tú, alguien que te enseñe a amar la vida y a querer a las rosas.


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