náufrago de arena

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Nombre: Miguel

martes, junio 23, 2009

Los helados de drácula saben a infancia; las estaciones guardan trenes cíclicos que llevan no se sabe dónde entre el traqueteo (trac-trac-trac) de las vías, de la vida. Los recuerdos son trenes que vuelven. Los deseos, isla perdidas; botellas de náufrago encontradas. El futuro es un puerto sin final y sin amarres, donde apenas llega la marea, hacia donde siempre miran unos ojos. La muerte es una lágrima derramada que vela la mirada. Es de noche, y llueve. Llueve tiempo. Cierro los ojos. *


sábado, junio 20, 2009

Gudari nagusia

Hay quien dice que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer. Yo, que practico la religión de la mujer, creo que es al revés. Tras cada gran mujer hay un gran hombre. La viuda y el hermano del héroe muerto lo confirman. Lo han dicho ellos, con la clarividencia que el dolor otorga a los grandes. Ni una coma que añadir. Sólo un punto. Un punto y final a la barbarie.





Hay que asfixiar a la serpiente. Señalarla con el dedo y ponerla ante los ojos de los niños huérfanos. Hay que dar un paso al frente, con la cara descubierta. Hay que hablar, con quien se pueda hablar. Sin titubeos. Con firmeza. En euskera y en castellano. Fin al negocio de la muerte y la extorsión. El final del "basta ya" es inminente.

El eslabón perdido de la Transición

El etarra jura ser vasco pero perjura en español. Y uno, a fin de cuentas, es lo que habla y poco más. "Emplea el lenguaje que quieras y nunca podrás expresar sino lo que eres", dice Ralph W. Emerson. Esta semana, Iñaki Bilbao comparecía en la Audiencia por amenazar en 2003 al juez Garzón. Y se reafirmó, vaya si lo hizo, desde su jaula de cristal. Y todo en español porque somos lo que hablamos, mal que nos pese, aunque nos caguemos, como Pepe Rubianes, en "la puta España" que mató a Lorca. Cuando el etarra se encabrona maldice en castellano, en perfecto español del norte. Y lo hace así porque la furia se escapa de las jaulas de cristal del pensamiento.Hace algún tiempo ocurrió un episodio similar. En aquella ocasión, el juez contestó al etarra: "un par de hostias te daba yo". Y así anduvo España otro tiempo: "a hostias". Esta vez los amenazados guardaron silencio y hablaron con las miradas. Algo ha cambiado. "La paz es el camino" -que decía Lennon-, también para el comienzo del final de la Transición.Hay quien aún no se entera de que hasta que Eta no desaparezca seguimos inmersos en el bucle melancólico de ese periodo. Hay también quien obvia que esta etapa de la historia de España puede resumirse en la aplicación del principio magnánimo de "aquí no ha pasado nada y todos tan hermanos". La Transición es -o hubo de ser- la alquimia de mirar para otro lado, que como sigamos sacando trapos sucios aquí no queda nadie vivo. Eta es el eslabón perdido de este tiempo. De ahí que el proceso de paz no vaya a ser otra cosa que un mirar para otro lado, como hace 25 años. La alternativa es prolongar la agonía, seguir con la batalla. Y, sinceramente, andamos los españoles hasta los huevos de muertes y batallas. Orgullosos tampoco estamos. Las fosas en los cementerios lo atestiguan. Aquí ni revolución de los claveles ni nada. Aquí Franco murió en la cama dejando todo "atado y bien atado". Al menos, acabó todo. Todo, menos Eta. Mas en esas andamos: de un lado maldiciendo tras muros de cristal; de otro matando con la mirada. En español, la inmensa y bella lengua de la derrota.

viernes, junio 19, 2009

Los encajes que desnudan tus medias.
Los lunares que escoden tus pechos.
El fulgor blanco que invade tu pelo.
El humo del cigarro
negro.
Tu boca de fresa.
Y la fresa de tu boca.
El tacto de la arena del desierto.
Los lunares de tu cuello.
Un beso en un cristal.
Una mirada a través del espejo.
eres
El deseo encerrado en un cuerpo.
eres
El deseo multiplicado por su eco.



sábado, junio 13, 2009

Frío

Antes tenía frío y yo me abrigaba. Acurrucaba mis sentimientos entre sábanas, entre mantas. Tenía frío. El frío quería que no sintiera. Y sentir tanto me daba frío. Y ahora no siento el frío. No necesito abrigos, ni necesito a nada ni a nadie. He prescindido, incluso, de mí. Por eso no siento frío. (Ahora yo soy el frío). Por eso no siento. (Y es que ya no tengo sentimientos). Donde no hay nada, donde todo es vacío, es imposible sentir el frío. El frío ha muerto y ahora yo soy el frío.

jueves, junio 11, 2009

El Corpus de las cosas chicas

Cuentan los más viejos de Triana que en «disfrutar de las equeñas cosas está la clave de la felicidad». Groucho Marx, que sin saberlo era trianero, añadió: «Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna». Los yates en Triana son barcazas; las mansiones, casas con patio; y la fortuna consiste, «un poné», en levantarse temprano, con los niños vestidos de domingo, para comer calentitos con chocolate y tirar hacia la iglesia de Santa Ana por las calles alfombradas de juncia y romero para sentir ese Corpus que llaman Chico pero cuenta con las grandeza de las pequeñas cosas.

El Corpus Chico partió a las 9:30 horas con premura, ya que el cielo amenazaba precipitaciones y las calles de Triana amanecieron con rocío, que es la lluvia pero en chico. A las 11:55, las campanas del primer campanario construido tras la conquista de Sevilla repicaron con la entrada de la sagrada forma, el paso de las santas Justa y Rufina –por primera vez en el cortejo–, el Niño Jesús –atribuido a Martínez Montañés–, y la Inmaculada Concepción y la Custodia –labrada por Ossorio– en el templo de la Señá Santana.

En la calle Pureza, a las once, bajo ventanales y balcones engalanados con mantones, junto a pequeños altares que rinden pleitesía al Santísimo, con la banda sonora original de la agrupación de Triana y de Santa Ana, a Juan Vázquez, con su nieto, que viene de Huévar, casi se le salta una lágrima recordando cuando su abuelo le traía a él desde el Altozano en los tiempos en que el agua se helaba en los cántaros y «había que liberarla con pico y pala».

En ese instante, el sol se hace hueco entre las nubes e ilumina al Niño Jesús provocando un destello. «Se me ha metido en los ojos», justifica Juan, con los ojos llorosos por la melancolía que brota de la memoria, antes de explicar que su nieto –Juanito– vive en Huévar del Aljarafe desde que su hijo entró en el centro logístico de Mercadona. Desde entonces, Huévar no es tan chico, «le dicen Huévar York», cuenta mientras Juanito pregunta «cuándo vienen los nazarenos». «Hoy vienen señores con traje», contesta un hombre trajeado, que es «de Pilas, que también está creciendo y le decimos ‘Piladelphia’». «Qué arte tiene Triana ‘pá tó’», dicen unas señoras que se marchan tras la Inmaculada.

En la calle, se escenifica la bulla en primavera. En El Remesal, aprovecha un receso para desayunar Paquito –tamborilero «desde chico»–. Con el último golpe de tambor, se pondrá fin al Corpus Chico. Entonces, Triana se dispersa por Sevilla, esperando una pequeña excusa –pronto será la Velá– para juntar a su gente.


laResurrecciónDelAlma

Buscaste pruebas de dios
y dios desapareció.
Buscaste a Cristo
en la cruz
y en el monte Calvario;
preguntaste a san Pedro;
probaste, incluso,
a caerte del caballo
como san Pablo.
También buscaste a Buda
en el Tíbet
y a Mahoma en La Meca;
surcaste mares y océanos,
montes y cordilleras
a pie
***** de rodillas
*************** a nado;
olvidaste que tener fe
es creer sin pruebas,
con los ojos cerrados.
Y, entonces,
lejos de casa
cuando más perdido
*********** estabas
dios, el destino,
la suerte, la fortuna,
la providencia, el karma,
te encontró a ti
te devolvió la fe
**************en la vida
y al tercer día
te resucitó el alma.






miércoles, junio 10, 2009

Como el tabaco de liar, cala más hondo. Está hecho de hueso, verdad y gotitas de azúcar moreno de las plantaciones de caña de África y La Habana. Y sus palabras se te meten dentro, como el humo de un conjuro. Lleva toda una vida cantando a la justicia y la vida; y, como nos pasa a algunos, le puede la belleza. La religión de las cosas bonitas. Es tan grande, que es humilde. Humilde para pararse en la calle ante un desconocido -yo mismo- y decirle: quédate. Yo me quedé, me tomé una copa -con Paco Cifuentes y con él (soy un hombre con suerte)- y me atrapó para/siempre. Su música y su compleja sencillez.
Cuando dentro de una eternidad muera, dirán lo que todos sabemos: que es un maestro. Sabina dice que es un genio, y el madrileño de Úbeda no sabe mentir (menos cuando miente). En su voz está la luna (el agualuna). Es Cádiz con gotitas de azahar de Sevilla. Si fuera francés, sería Príncipe de Asturias. Pero es gaditano. Y emperador de la Caleta.


Mariposa de luz que recorre mi cuerpo
***************************en espiral
de sueños y verdades;
escalera a las gónadas del alma;
misterio, robinhood del milagro de la vida,
que te robas la luz y la repartes entre ciegos;
equilibrista de las palabras perdidas;
sirena que escapa a contracorriente de la pecera
dicen de ti que eres hada
mas yo sé que eres hechicera.


martes, junio 09, 2009

cristal turbio

Cristal en el que turbio me veo
incluso de lejos.
Cristal en el que doble me veo
aunque no me veo.
Cristal color ópalo
que todo lo ve y todo lo es.
Cristal en el que turbio me veo
porque turbio me he vuelto.
Cristal color yo.

Cristal color negro.



domingo, junio 07, 2009

Ni sístole ni diástole,
siquiera corazón.
Tampoco sé si estoy vivo,
si muerto,
si nazco o si muero.
Ni sístole ni diástole,
siquiera corazón,
marcapasos de razón.


viernes, junio 05, 2009

Disparen al mensajero; maten al pianista

El viejo truco del poder consiste en matar al mensajero. En ponerle mordazas a la palabra. Nunca lo dijo el loco Quijano a su fiel escudero Sancho, pero habría que añadir una postdata a El Quijote: “Si ladran, es que cabalgamos”. El poder establecido –el mismo que le dice a un niñato que ha confesado una violación brutal y un asesinato brutal “oiga, que le vamos a escuchar las conversaciones para que usté’ siga jugando con nosotros”-, después de “una investigación de libro” –palabras del jefe superior de la Policía en Andalucía Occidental y del delegado del Gobierno- y tras cinco meses demostrando que Los Hombres de Paco son el C.S.I. en comparación con la Policía española, se dedica en sus horas de trabajo –pagadas por nosotros, los contribuyentes- a interrogar a los periodistas. Marta del Castillo sigue sin aparecer, hay una familia para la que el adjetivo rota queda en simple eufemismo de mal gusto, está por ver si hay más implicados y para una persona que asegura que conocía el crimen, que permaneció en silencio durante un par de meses y que realizó una tourné por las televisiones, se solicitan 150.000 euros de indemnización por esas cosas de la protección del menor. ¿Quién protegió a mi hija? , se pregunta el padre de Marta. “Detalles nimios” al margen, aquí lo importante es callar a los periodistas, con nuestro olfato de hereje. Decía Bismarck que la prensa es igual que la gota de agua cayendo sin cesar y que horada y destruye el pórfido más duro. Duele que le señalen las vergüenzas a uno. La historia de las ciudades se esconde en las cloacas y el periodismo vive en un sótano. Sabemos de dónde procede el olor a podrido y la podredumbre. Por eso, los poderes fácticos miran para otro lado mientras un periodista y otro va cayendo y con nosotros la posibilidad de señalar que el emperador va desnudo o que hay cien kilos de droga desaparecidos de la comisaría desde hace un año. Que disparen al mensajero. Que maten al pianista. Para resucitar, nunca viene mal un mártir. Y la música, así ha sido desde que la vida es vida, velada o a gritos, le pese a quien le pese, va a seguir sonando.

PD: Encuentren a la niña, carajo.



Renacer, revivir, trasplantar, solidaridad

Renacer: del latín ‘renasci’; volver a nacer. Dolores Barroso cuenta 44 años, ha nacido una vez y «renacido» dos, una por cada trasplante de riñón que ha recibido, el último en 2001, «una odisea en el quirófano». Su nombre se quedó corto para definir los síntomas que padeció por vez primera a los 17 años. Le pronosticaron un mes de vida. A los seis recibió un trasplante. Era un 1 de diciembre de 1980 y justo diez años antes de la inauguración del Canal de La Mancha un riñón de un donante hacía de puente para que a los dos años naciera Rocío, la primera hija de trasplantada de Andalucía, fruto del amor, de la casualidad, la «imprudencia», de «un milagro divino o de la naturaleza» y, sobre todo, «de la solidaridad».
Rocío recibió el nombre en honor de la nefróloga que atendió a Loli en el Virgen Macarena. «Cinco minutos antes le dijeron a mi marido –José– que las dos íbamos a morir». Hoy, 23 años después, sus ojos cantan «gracias a la vida, que me ha dado tanto», como Mercedes Sosa.
«El ADN de estos niños contiene información del donante», cuenta el coordinador sectorial, José Pérez Bernal. «Todos tenemos un ángel, y hasta que no averigüemos su nombre estaremos perdidos y viviremos sin sus favores», cuentan las fábulas. En la vida real, el nombre del «ángel» es lo que menos importa porque lo que da la vida es el órgano.


Interludio I: La alegría de sentir el aire. Maripaz guarda en su nombre toda una serie de elementos que por sí solos dan sentido a la vida: el mar, la paz y, en su apellido –Soler–, luz para alumbrar fotografías. Cada vez que respira, agradece a la vida, y a su donante, el aire que entra en sus dos nuevos pulmones. Aspira con rapidez, de tantos sueños que aún guarda después de muchos años atada a una bombona de oxígeno y mil fármacos. Uno de sus anhelos más grandes consiste en llevar «el milagro de la resurrección y la solidaridad» por todo el mundo. A ella la trasplantaron el 17 de marzo de 2005, tal día pero de 1935 nació Luis Goytisolo y años después su hermano José Agustín escribiría aquello de «tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable». «Hay que concienciar. Hay vidas en juego», resume Maripaz, que tampoco puede volver atrás.

Esperanza: «Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos». Adeli –23 años desde el 7 de marzo– y Cristina –que hará 27 el 15 de septiembre– tienen los mismos ojos y la misma esperanza. Son hermanas y también comparten la misma enfermedad: la fibrosis quística. Adeli Gago está en lista de espera para recibir «unos pulmones con los que respirar» desde el 9 de marzo, un día después del día de la mujer trabajadora, que conmemora la tragedia en una fábrica de Chicago en la que murieron abrasadas cientos de mujeres. Fuego en el cuerpo siente también Adeli cuando le falta el aire. Mientras llega el trasplante, guarda en bolsos preparados por su madre, María José, las bombonas de oxígeno que durante ocho horas le ofrecen un mínimo de autonomía. Sólo pensar que «vendrán tiempos mejores» y ver a personas trasplantadas que «han tirado hacia adelante» le hace saltar las lágrimas entre una sonrisa eterna, que reverbera en el tiempo. La vida a la espera de un trasplante se resume en un cuidado constante y meticuloso: fisioterapia, medicinas, dolores, oxígeno. El «vivir para contarla» de García Márquez convertido en un «un vivir para cuidarte». Pero sigue sonriendo, junto a Cristina, con los sentidos a flor de piel, que el sentimiento que no es intenso se queda en sucedáneo de latido.


Interludio II: Morir regalando vida. En 2006, se realizaron 60 donaciones –38 en el Virgen del Rocío, 12 en el Macarena, y 10 en Valme–. En lo que llevamos de 2007, se contabilizan 29 –21 en el Virgen del Rocío, seis en el Macarena, dos en Valme–. En lo que a trasplantes se refiere, el pasado año, se realizaron 125 intervenciones (55 de hígado; 22 de corazón; 89 de riñón; y 65 de córnea). En 2007, se han realizado 25 trasplantes de hígado; nueve cardíacos; 40 renales; y 19 de córnea. A pesar de las cifras, se estima que entre un siete y un 15 por ciento de pacientes fallecen esperando un órgano. El modelo español es un ejemplo mundial. No obstante, por no recibir un órgano a tiempo mueren, aproximadamente, unas 40 personas al año en Andalucía. Más de las que lo harían si cada fallecido donara sus órganos. La dicotomía entre el punto y final de no donar y el punto y seguido de morir regalando vida.


Revivir: del latín revivére, volver a nacer. Victoria Toledo tenía grabado en el nombre su triunfo vital. A los 10 años empezó a sufrir problemas de riñón. A los 14, fue trasplantada. Un donante le ofreció la posibilidad de cortar el cordón umbilical que la ataba a un hospital y desarrollar una vida «normal». Ahora cuenta 29 primaveras desde que vio la luz y 15 desde que «revivió» un 4 de septiembre de 1992 a las 13:00. En 2005, contactó con su nefrólogo. Lo tenía claro. Su proyecto vital incluía un niño. Entonces vinieron los cuidados para las múltiples complicaciones pendientes: la posibilidad de perder el órgano que te da la vida, riesgo de malformaciones en el bebé, herencia de la enfermedad. Además, los hijos de las mujeres trasplantadas suelen nacer de forma prematura y con bajo peso, explica el doctor Pérez Bernal. «Cada vez que una mujer se acerca a su médico y le dice que está embarazada, se echa a temblar. La gestación debe ser planificada científicamente», palabra de Pérez Bernal –bético, macareno, currista, de Los Negritos–, palabra de «ángel de la guarda», «puente entre personas».
El 20 de enero de 2007, el pequeño Moisés se abrió paso entre las vicisitudes mundanas y nació el mismo día que naciera Federico Fellini para hacer de la vida de sus papás, Vicky y Moisés, una «Dolce vita». Moisés, además de la vida del donante que posibilitó que su madre lo engendrara, guarda en su material genético reminiscencias béticas y en sus ojos puede leerse un nítido mensaje: «Viva la vida, manque duela».


Epílogo. Decía Borges, visionario en su ceguera, que «cada amanecer nos promete un comienzo». Cada trasplante solidario promete una vida. Hoy, día del donante, Rocío –primera hija de trasplantada– y Moisés –último bebé de la generosidad– rinden tributo a la solidaridad junto al monumento al donante, con la sonrisa esperanzada de Adeli y Cristina de fondo.



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