náufrago de arena

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Nombre: Miguel

lunes, agosto 31, 2009

Invierno

Llega septiembre y, con ella, porque septiembre es mujer, las primeras brisas, los colores a media luz, las sábanas, los pijamas y los niños a la escuela. Llega septiembre y los autos en cola y las gentes con prisa, los despertadores y las obligaciones diarias de cada día. Entonces, de puntillas y casi sin avisar, llega octubre y la lluvia en madrugada. Y escuchando las gotas en los tejados, atrapado por ese tintineo mágico, uno piensa: “ya se ha ido el año, ya llegó el invierno”. Y el invierno es un epílogo. Y al caer en la cuenta del tiempo pasado, de lo perdido, de lo ganado, uno –que ya se ha puesto calcetines para no tiritar- no sabe si reír o llorar y vive esa nostalgia de sentir algo que no tiene nombre. Reír y llorar a un tiempo, mientras, afuera, siguen cayendo las gotas. ¿Es eso “llorir”? ¿Acaso “rerar”? “Intelijencia dame el nombre esacto de las cosas…”, que diría Juan Ramón.

Entretanto, la prensa obvia que el invierno ha llegado y habla de estatutos, elecciones catalanas, de una señora de 51 años que pide que “una inyección le pare el corazón”, de una señora de 87 años que vendía comida para palomas a la que le han parado el corazón a puñaladas… una señora de 87 años a la que le han parado el corazón a puñaladas… una señora de 87 años a la que le han parado el corazón a puñaladas…Y vuelves a tiritar y no es de frío. Es el invierno del alma que se te mete en el cuerpo.

Entonces suena el teléfono. Una voz amiga que aspira a ser eterna me recuerda que “hoy como ayer el diario no hablaba de mí ni de ti” y casi se ha ido otro año, que es invierno. En la televisión, otro tanto: personas que juegan a personajes con egos gastados por el anhelo de no caer en el olvido. Y una paloma que se posa en la ventana me recuerda a esa señora a la que nadie en Córdoba va a olvidar jamás y que, sencillamente, dedicó su vida a regalar sonrisas y vender comida para pájaros. “Regala vida y verdad si quieres que no te olviden”, respondo, profético, a mi amigo, quien interpreta que debe poner un quiosco en el parque de las palomas. “Lo malo es que en invierno, con la lluvia, no va a ser buen negocio”, me dice. Yo sonrío y lloro y comprendo que reír y llorar a un tiempo es llover.

lunes, agosto 24, 2009

trasplantes de cara(dura)

Mucho hemos tardado. Una eternidad. España es uno de los cuatro lugares del mundo mundial en el que una persona puede trasplantarse la cara. Somos una superpotencia sanitaria, un bastinazo con el bisturí, un territorio repleto de eminencias médicas. Otra cosa es que para que una ambulancia llegue a Carmona -30.000 habitantes y siglos de historia- se tarde hora y media –según los afectados- o tres cuartitos de hora, que es lo que dura medio partido de fútbol, -según el Servicio Andaluz de Salud- y, por las cosas que tiene el azar, oye, coge y se te muere la señora antes de que lleguen los médicos.

Minucias de este tipo no quitan brillo al hito mundial de trasplantarle la cara a una persona necesitada de trasplantarse la cara. Lo que extraña es que, teniendo en cuenta que contamos con grandes cirujanos modernitos con chilaba que te operan de buen rollo escuchando a Chambao; una ministra de Sanidad para ponerle un piso donde quiera; la tecnología necesaria; el instrumental médico más limpio que una patena; y todos los avíos necesarios; la cosa se haya retrasado porque faltaba “un donante”. De hecho, tenemos varios hospitales más esperando para la operación y esperando un rostro como quien espera a Godot.

Con lo sobraos’ que estamos en el país de gente sobrada de cara. Desde el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, al director del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Dos personas que lo que se dice llegar a fin de mes, llegan, mire usté’, y que solicitan, así, por y con la cara seria, un abaratamiento del despido “para generar empleo”. Se trata de dos claros casos de posibles donantes incomprendidos. Con lo claro que resulta el sofisma consistente en abaratar despidos y crear más empleo y este país de titulados universitarios buscándose las habichuelas en la hostelería se empeña en no entenderlo. A todas luces, se trata de una magnífica idea: despidos a coste casi cero y, con lo que el empresariado español se ahorra, puede invertir en yates, hoteles, cócteles, señoritas de compañía, etcétera, etcétera, etcétera. En hacer turismo, que es la única industria “made in Spain”.

Con despidos más baratos, estos señores tan preocupados por el bien común podrán tener la mente más liberada para seguir pensando en grandes proyectos innovadores como los que hacen de este país una de las mayores potencias empresariales del universo, gracias a la innovación en sus negocios. Ladrillo mixto, ladrillo de gafa, ladrillo perforado, ladrillo caravista, ladrillo refractario. Un ejemplo en Investigación y Desarrollo esta enladrillada tierra de María santísima. De salir adelante la medida, como homenaje, la patronal debería pasar a llamarse CEOE –OÉ!-OÉ!-OÉ!

Puede ser verdad que el 63% de los trabajadores cobre menos de 1.100 euros brutos al mes o que 16,7 millones de asalariados perciban un sueldo anual inferior a 13.400 euros, pero estas razones no son suficiente argumento para poner en duda el proyecto de unas personas que, como todos reconocemos, son las que tiran del país echando entre 10 y 14 horas diarias en el tajo; llevando a los niños al colegio; llamando a los abuelos para que los recojan y los cuiden hasta la noche; preparando la comida para todo el día y ordenando mal que bien la casa; echando una cabezadita en el sofá con Buenafuente de fondo a las 2:00 de la madrugada; diciendo a la señora que “sí, cariño, que ya voy a la cama, que ya sé que mañana me toca a mí dejar al niño en el colegio y tengo que estar en el laburo a las 8:30 y no veas los atascos”; y, una o dos veces por quincena, echando hasta un polvo, que hay que mantener la tasa de natalidad del país. Que viva España.
Que en este país tan desarrolladito y aseado que tenemos gracias a este tipo de personas se cuenten con los dedos de una mano los trabajadores que ganan más de mil mortadelos al mes no es razón para echar por tierra la bajada de la indemnización por mandarte al paro –o a la puta calle, si se prefiere- o para pedir que, en lugar de bajar los despidos, suban los sueldos. Porque, oiga, si antes del euro un café costaba 60 pesetas –vulgo, 20 duros-, y ahora cuesta, al cambio, 200 perras gordas y, por el contrario, los sueldos no se han triplicado y se gana igual que antes de la moneda común –aclaración: común entre unos pocos que se las reparten-, eso no es culpa de estos señores que tratan de reflotar la economía del país y sus yates privados. Ante este silogismo, que le pidan cuentas a Felipe, que fue el que nos metió en el euro con esa labia y esas chaquetas de pana que gastaba.

No acaban aquí los posibles donantes de cara, por eso de que andan sobraos’ de rostro. Los banqueros, por ejemplo. Los señores banqueros, unas personas que no tienen nada de responsabilidad en esto de la crisis/reajuste del sistema que sufren las economías de los países capitalistas. (En el resto del mundo, la crisis se llama miseria y no es noticia). Unos profesionales de lo suyo que, en un ejercicio de responsabilidad social, después de recibir más de 30.000 millones de euros de los impuestos de los españolitos, y de haber ganado sólo algunos céntimos durante todos los años del llamado ‘boom inmobiliario’ –época en la que para que te concedieran un crédito bastaba con presentar como aval la colección de cromos de Panini-, se muestran reacios –en pos del bien común- a “prestar” el dinero a los empresarios, autónomos y demás ciudadanos para que financien su medio de vida para ganarse nuestro pan bimbo de cada día.

Los banqueros –cuyas pensiones, contando sólo el personal del Ibex, suman 491 millones- en un ingrato ejercicio de pedagogía están enseñando a este país de derrochadores a evitar ir a los bancos para nada, porque te roban. Sin duda, los bancos mundiales, en general, y los españoles, en particular, merecen el premio Principito de Asturias de Economía. Los microcréditos de Muhammad Yunus son una minucia en comparación con la labor de entidades financieras nacionales como el Santander y el BBVA –léase “beba uva”-, las cuales cerraron el pasado ejercicio entre las cuatro primeras del mundo en cuanto a beneficios, con 9.400 millones de superávit en el caso de la empresa del señor Botín, su mujer la Bota y sus hijos los Botines.
Y podemos seguir con personalidades sobradas de cara para un posible trasplante. El señor Rajoy, eminente registrador de la propiedad, con arrojo suficiente para que, en medio de una investigación judicial sobre presunta corrupción en el PP, se atreva a denunciar sin pruebas, sin un atisbo de documentación, que el Gobierno de un país democrático como España persigue a los miembros de su partido. No sólo eso, sino que, como diría la ministra Aído, también persiguen a “las miembras”. Denunciar que Zapatero ha creado una Gestapo española con pruebas, eso lo hace cualquiera. Pero hacerlo como Rajoy, por inspiración divina y encuesta electoral, tirando la piedra y escondiendo la mano, desviando la atención sobre el fondo de armario de don Paco Camps, eso sólo lo puede hacer un donante de rostro altamente cualificado.

O el ministro Sebastián, que, consciente de lo limitado de los sueldos en el país, tiene la bondad de permitir que España tenga las tarifas de móvil más caras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, para que la gente no pierda el tiempo tonteando con el móvil y trabaje de verdad. O los del Gobierno que han prometido un subsidio para los parados sin ningún ingreso y que ahora resulta que sólo es para tres gatos.

O Juan Luis Cebrián, consejero delegado del grupo Prisa, que dice que el Gobierno es "intervencionista e inmoral" por hacer exactamente lo que el Ejecutivo de Felipe González con su empresa, sólo que ahora él no es el favorecido, en relación con la TDT de pago. O por hablar de periodismo de calidad, cuando en la cadena de radio más importante en castellano del mundo y la emisora más rentable de España -la SER- para cubrir los incendios de Grecia, a falta de corresponsales a los que malpagarles, tiran de la crónica de una vecina española que andaba por la zona y veía el fuego desde su balcón. De Premio Pulitzer.

O aquellos que defienden que las injusticias de la Guerra Civil, mejor dejarlas como están, que “ande yo caliente” lo mismo da que el padre de un señor de Cuenca – que le tocó ser nacional- esté enterrado en una fosa común en Paracuellos del Jarama o que el abuelo de una señora de Trebujena –que estaba en el bando republicano- esté bajo una cruz perdida de una carretera secundaria por la que sólo pasan las cabras y las ovejas, que, como los cabrones, tampoco tienen memoria. No importa que en Alemania sigan metiendo cadenas perpetuas a quienes perpetraron matanzas, así pase medio siglo y así tengan 90 años, como recientemente con un tal Josef Scheungraber que mató a 14 personas en la Toscana en represalia por un ataque partisano. Porque los que defienden que se quede todo como está –“atado y bien atado”, como dijo el Generalísimo generalito-, tienen razón. No es una cuestión de memoria. Es una cuestión de vergüenza.

La lista de potenciales donantes en este país es inmensa. Por eso, teniendo más rostro que espalda como tiene el personal, extraña que hayamos tardado tanto en subirnos al tren de los trasplantes de cara. Y ahora que han descubierto el gen que nos da personalidad y nos hace únicos, bien estaría una investigación para hallar el material genético que hace de estas personas unos seres irremplazables, inigualables e insustituibles. Por la cara (dura).


domingo, agosto 23, 2009

Superocho milímetros
de profundo y mesurado silencio,
estrambótico grito sin eco,
revolución del género de misterio.
Narrador de guiones de la vida,
Tarantino de Camas,
Hitchcock de Sevilla,
mar adentro Aménabar
que estira el cuello
donde acaba el ombligo
y comienzan los sueños
**********de las que bailan.
Los oscar y los goya
todos para ti,
los jackdaniels, los bombays
en Cádiz, Babilonia,
Buenos Aires, París.

Mosquetero vestido
de príncipe azul
con melena de 'niñomalo'
que anda perdido
si no pasa por La Mina,
desorientado.
Demiurgo de películas
de autor,
*********contrapunto de serie B,
*********ni Almodóvar ni Medem,
*********me quedo con el Sabina
*********de la barra y el mandil,
*********ni Kubrick ni Spielberg
*********ni Allen, ni Shamalan.
*********Yo prefiero a Rafa,
a Rafael Melgar.












lunes, agosto 17, 2009

La Atlántida

Igualdad sin libertad, allí. Libertad sin igualdad, aquí. Hay un punto intermedio entre los dos sistemas, lejos de sus abusos. Se puede ser libre e igual a los demás, pero en ambos lados del charco se utiliza el mismo arma -el miedo, en cualquiera de sus formas de represión- para que nos estemos quietecitos y preocupados en comer, allí, y en pagar nuestras facturas, aquí. Huérfanos de pan hacia aquel lado del océano. Huérfanos de abrazos, en este lado del mar. La Atlántida -esa tierra en que los dos sistemas antitéticos desarrollados por los poderes fácticos se tocan, uniendo libertad e igualdad y conformando la justicia social- existe. Si no existiera, no podríamos imaginarla ni pensarla. Ese paraíso perdido en la tierra existe. Sólo que en ambos lados del mar -como bastante tenemos con sobrevivir y tirar pa’lante-, no lo hemos buscado con suficiente pasión. Quizás, algún día, casi sin querer, tropecemos con esa isla mágica. La cultura es la brújula, que desde ambas tierra, guía hacia ella. Y entretanto hallamos la Atlántida, no estaría de más ir construyendo Ávalon. Para lo que pueda pasar, pues, me temo, a los que se creen dueños del cielo o de las jaulas de las pajarerías, nos les gusta que las aves vuelen libren.


domingo, agosto 16, 2009

Futurama (o el mañana)



Máquinas que piensan como hombres. Hombres que piensan y sienten como máquinas (como siempre, o sea). Teléfonos móviles que proyectan imágenes holográficas al hablar y que sirven de mando para la televisión, donde, de una u otra manera, siguen Matías Prats y Ana Blanco dando el telediario y, por supuesto, siguen Los Simpsons, temporada 358. Como toda la vida de dios.

Aparatos domésticos que lanzan un haz visual con la imagen de los seres queridos que ya se fueron, como si siguieran vivos y perduraran más allá de la memoria. Cadenas musicales con las que, al apretar un botón, U2 –el grupo clásico que dejaron los años de antes la colonización humana de varios satélites y pseudoplanetas- o los Beatles –que siguen siendo eternos- se aparecen en el salón de casa y dan un concierto. Juntos o por separado. Raphael, Rodolfo Chikilicuatre, Demiss Roussos y Michael Jackson son grandes mitos, por cierto.

Hombres casados con máquinas con apariencia humana: unos robots –se puede elegir rostro y medidas, incluso copias de personas si éstas han vendido sus derechos de imagen- que realizan el acto sexual mecánicamente -también está la opción del sexo virtual- sumisamente, sonríen, les gusta el fútbol, cocinan y durante las conversaciones asienten cada tres segundos. El producto más vendido durante más de medio siglo. La publicidad decía: “Lo que usted busca. Si se cansa, sólo tiene que darle al botón de ‘stand by’. Si se casa, se arruina". Lo mismo que antes de la colonización humana de varios pseudoplanetas y satélites, pero con el ahorro de discusiones y divorcios. Lo mismo que antes, pero con la posibilidad de tener al lado a alguien con la cara de Sara Montiel en sus tiempos mozos, el trasero de Belén Esteban –que ha pasado a la historia como el paradigma del talento del ser humano-, la cintura de Dolores de Cospedal o Shakira, y los pechos, por ejemplo, de Marujita Díaz –galardonada con varios premios Grammy póstumamente-.

Máquinas que niegan que son máquinas y aseguran ser hombres, igual que hay hombres que no lo son y creen serlo y máquinas que inventan máquinas y Juegos Olímpicos de hombres; de máquinas; y de hombres y máquinas. En natación, siempre gana Michael Phelps. Este año, Michael Phelps Jr., tataratarataranieto del nadador que ganó ocho oros en Pekín 2008. Al parecer, la marihuana,que se vende en los estancos desde el 2117, es el secreto. La mejor es la marihuana del águila.

Multinacionales textiles de la marca Camps, que adquirió la firma Zara tras el éxito de sus trajes. La gran sensación es el esmoquin Aznar, una prenda que resalta los abdominales y el bigote. Y el pantalón vaquero "Lady Gaga". "Para marcar paquete", dice el anuncio.

El mono es una especie protegida en Gibraltar, por lo que los llanitos temen que se cumpla la leyenda y el Peñón retome la titularidad española, el Estado más meridional de los Estados Unidos de Europa, que se anexionó a la antigua Portugal recuperando el nombre de Iberia tras el affaire a principios del siglo XXI entre José Luis Rodríguez Zapatero, que siempre se declaró afrancesado y con talante, y Carla Bruni, que siempre se confesó polígama. La titularidad de Mallorca la comparten la Little Bretaña (un país que ha menguado) y Alemania. En Estados Unidos, después de un siglo, un candidato blanco, la gran minoría étnica, opta a la Casa Blanca. Palestina existe. Geográficamente, está en lo que en el siglo XX se denominaba Groenlandia. El inglés, el francés, el español, el chino y el togolés son idiomas obligatorios en todo el mundo conocido. El tongolés es el lenguaje para los negocios poco lícitos. La Academia Rumsfeld es la mejor para aprenderlo.

Los desnudos de Scarlett Johannson compiten en precio de venta con los clásicos del siglo XX de Marilyn Monroe, María Teresa Fernández de la Vega, Nicolás Sarzozy, Isabel II de Inglaterra, Cayetana James-Stuart y Federico Trillo Figueroa. Los periódicos en papel existen. Son obligatorios en las escuelas, universidades, bibliotecas, taxis, autobuses, metros y bares. El consumidor medio, no obstante, se informa a través de los diarios electrónicos y los móviles. Con los libros ha pasado igual. “Los hombres que no amaban a las mujeres” se ha equiparado como clásico de la literatura a “El Quijote”. En Iberia, un nuevo premio literario ha irrumpido con poderío. Por supuesto, de la editorial Planeta, que se fusionó con Prisa justo antes del fin de la crisis de los medios de comunicación. El certamen, que ha mermado la popularidad del Premio Nadal, se denomina Premio Federer.

Los terremotos –que en el siglo XXI alcanzaron una frecuencia semanal- se controlan mediante la dinamo gravitacional. Con este método, también se disuelven las tormentas y los huracanes. Naciones Unidas tiene su titularidad, aunque la primacía de los países africanos se deja sentir en las decisiones. Los países ricos del siglo XXI aceptaron, por así decirlo, el poder de África por un periodo similar al que han vivido en la pobreza para mantener la riqueza de un tercio del mundo. Llevan un año así. Así que quedan, en principio, más de veinte siglos de capitalidad mundial en el hemisferio sur.

La energía atómica es, junto a la solar y la eólica, la gran fuente de energía mundial. En el 2006, se consiguió la energía de fisión a partir de una determinada masa crítica de elementos de núcleo inestable. Es más, los humanoides funcionan con una pequeña batería de energía nuclear. El agua es un producto totalmente diferente a lo que se conocía como H20. El agua natural es un producto de lujo. Las grandes masas de población subsisten con agua desalinizada y casera blanca, aunque en la antigua dehesa rusa siguen prefiriendo el vodka. Coca-Cola, ahogada por las deudas, entre anexionarse a Pepsi o buscar otra salida, optó por “huir hacia adelante” y en 2054 compró la antigua Cruzcampo. Actualmente, la Cruzcampo fresquita es la bebida más consumida del mundo.

En las farmacias venden “virus saludables”, nacidos de la ingeniería genética. Se trata de virus que infectan selectivamente las células que se desea para destruirlas –como los tumores- o para introducir en ellas un código genético. Así se combate el envejecimiento –la esperanza de vida son 120 años y la jubilación se aplazó a los 80 años con la nueva Ley Fraga- o los resfriados -que no gripes- A, B o C. La medicina psicológica patentó los reguladores emocionales, unos principios farmacológicos que inhiben o estimulan las emociones. El válium del siglo XXII. La mayoría de la población es calva; y la mitad estéril, curiosamente, la que guarda mayor parecido con Obélix, es decir, los ciudadanos obesos. Existen cabinas de autosuicidio, que fueron muy usadas durante la gran crisis del año 2082, muy similar a la de 2009. En la actualidad, los periodistas son los principales usuarios de esta tecnología. Es lenta y dolorosa. Hay quien dice que les recuerda a su profesión. Ellos hablan de "muerte vocacional".


En el 2111, se colonizó un satélite hallado en la Galaxia de Andrómeda. “Un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la humanidad”, dijo, tras hacer unas fotos, el astronauta chino que pisó la nueva luna. (Los chinos lo copian todo, sí). Cuando llegaron los norteamericanos, mucho más peliculeros, dijeron: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”. Los chinos, que ya estaban allí, hicieron una foto y siguieron con lo suyo, aunque, tras varias películas, en la Tierra aún hay quien cree que los primeros pobladores del espacio fueron los americanos.

El satélite fue bautizado como 月亮, que se lee “Mulejos” y, en español quiere decir, “a tomar por culo de lejos”. Aquello es Benidorm en sus buenos tiempos, pero a lo bestia y con microclima. En sus inicios, todo el mundo se tumbaba en las costas de “Mulejos” con su traje de astronauta de neopreno. Posteriormente, se colonizaron más satélites y pseudoplanetas. Se exterminó toda forma humana de estos lugares que no tuviera pechos. Fue “en defensa propia”, según Naciones Unidas. Algunos “marineros de las estrellas” intentaron formalizar relaciones con las formas de vida exterior y con pechos. La Iglesia , ahora bajo el mandato de Benedicto LIII, sigue sin elecciones en el Vaticano, niega que los curas tengan erecciones y censura este tipo de uniones. Como desde que San Pablo, el autor intelectual, lanzara la empresa y como en el siglo XXI. Como toda la vida de dios, o sea.


sábado, agosto 15, 2009

El pato del Manzanares



Me cuenta un amigo de París que en Francia el Pato Donald está en cuarentena. Mucho más cerca, en España, un título universitario, módulos de efepés, varios másters, otros tantos idiomas y un tiempo indeterminado de prácticas se resume en el gran titular: “Muere un pato en el Manzanares”. Tantos años de preparación periodística, esfuerzo, dedicación e innumerables cafés en máquinas de mala muerte… y la noticia nos pilla “con estos pelos”. Soñábamos con narrar de forma épica la vida, y la realidad se afana en pintar de gris los sueños y deviene ave resfriada en el Parque de los Príncipes. A saber, ya 'requiescan in pace' “un pato encontrado sin vida en el lago de una urbanización de las afueras de Pamplona” y una “garza hallada muerta junto a la ribera de un río en Anguciana”. La realidad se convierte en el cartel anunciador de la segunda entrega de “Los pájaros” de Hitckockt. Y resulta que los pájaros vienen con un virus con nombre de casilla del “Hundir la flota”: H5N1. Pájaro muerto. Ministerios de Medio Ambiente y Sanidad, hundidos.
Las organizaciones agrarias, ganaderas y de consumidores denuncian el alarmismo, la falta de información y la caída de la venta de los productos avícolas. Las administraciones se afanan en asegurar que todo está controlado, que, oiga, aquí no pasa nada, que se puede seguir comiendo tortilla e, incluso, huevos revueltos o pasados por agua, igual que se podía seguir echando el hueso al puchero cuando las vacas locas.
El balance de esta historia: un puñado de aves muertas fotografiadas para la posteridad en esquelas con forma de noticia a cuatro columnas. Entretanto, en los medios apenas se vislumbra la imagen de “la otra realidad” de nuestros días, las verdades del barquero de nuestro tiempo: “Madre e hijo en un centro de alimentación de emergencia en Tahoua, Níger' se titula un retrato realizado por el canadiense Finbarr O'Reilly. Un puñado de aves ha muerto y el mundo se vuelve loco en busca de vacunas para pandemias que no llegan, para muertes por venir. Todavía se está buscando al primer muerto afectado por el mal de las vacas locas; mientras, cientos de millones de personas mueren de hambre y nadie hace nada por frenar esta barbarie, esta hecatombe, este lento morir sin pausa; o por acabar, simplemente, con la vergüenza y el dolor de mirar a la cara el rostro del hambre con unos ojos cargados de mirada besando la anciana mano de un niño. Por cierto, si saben algo del Pájaro Loco o el Pato Lucas, que avisen por casa, que andamos preocupados.



martes, agosto 11, 2009

"Como un horno en verano, como un frigorífico en invierno"

Cuando el reloj en la Campana marca las 19:00 horas, en El Vacie son las 17:30 de hace medio siglo. Cuando a Los Remedios llega el siglo XXI en metro, en el asentamiento hispalense se vive la posguerra. Y cuando el termómetro marca 39 grados en Heliópolis, se comprende que la verdadera Ciudad del Sol está un poco más allá del cementerio de San Fernando, entre Pino Montano, San Jacinto y la nada. La nada despreciable temperatura de 47 grados.

«En invierno es como un frigorífico. En verano, como un horno». Describe Ángel Montoya, portavoz vecinal, la realidad empírica de la cotidianidad de levantarse un día y otro, y otro también, en el asentamiento, un erial lleno de chabolas y casas prefabricadas. Bienvenidos al Vacie, el asentamiento chabolista más antiguo del octavo país más rico del mundo, campeón de la Eurocopa, Wimbledon y el Tour, la Armada Invencible, Fernando Alonso, Pau Gasol y demás. Población estimada: 1.000 personas. Medio de vida habitual: la chatarra y la venta ambulante. Mayor vecino censado: María Díaz Cortés, 116 años. El menor, «las decenas de bebés de pocos meses que hay». Renta media per cápita: sólo mencionarlo es de mal gusto.

En el desierto del Sáhara se registran 45 grados de media, aunque también cuenta con el récord de 58 grados a la sombra. En El Vacie, este verano «está siendo suave». Eso no quita «los 45 ó 50 grados que se alcanzan en una casa con tejado de uralita», explica el portavoz. Algunas chabolas tienen aire acondicionado; la mayoría no tiene nada.

El Ayuntamiento ha decidido instalar un par de contenedores, que dependen del mantenimiento del cementerio. En El Vacie no entra Lipasam. Los vecinos sacan «los diez o doce contenedores para que los camiones retiren la basura cuando pasan de San Jerónimo a Pino Montano». Curiosamente, el Santo Jerónimo conoció el calor del desierto y vivió varios años escondido. El Vacie, parrilla de San Lorenzo, también sirve de refugio a «maleantes y traficantes». Y, a veces, toca redada.

El Vacie es eso: inseguridad y pobreza. Pero también, y sobre todo, un erial lleno de gente a la que le ha tocado vivir allí, como a otros les toca una VPO. Gente que se busca la vida como puede, lo más cerca de la legalidad que puede, como cualquiera. Manuel Olmedo, profesional de la fotografía, da fe de ello con su último encargo. Del razonable «p’al Vacie, ojú» pasó al agradecimiento ante quienes se ofrecen a dar todo sin tener nada. «Meta el coche, que yo me encargo de que no le pase nada», dice un gitano. A la vuelta, el coche bajo la vigilancia de dos de sus hijos, «porque lo dijo el ‘papa’».

Los cerca de 40 grados a la sombra no riñen con el negro riguroso de los patriarcas. Gentes de donde pisan sus botas, con la biografía plasmada en la cara. Una cicatriz aquí, arrugas allí, sudor en la frente bajo el sombrero oscuro. Muchos soles han visto bajo los techos de uralita. 76 años esperando la sombra, escuchando promesas.

Las calles del Vacie se dividen en letras, que son diferentes formas de llamar a la pobreza. Para refugiarse de los calores, se sacan barreños y piscinas de plástico. Ahí se entretienen los niños. En la calle A vive la abuela María, posiblemente la mujer más anciana de España, 116 años contemplados por sus ojos y una realidad incierta nos contempla, sobre todo tras el rechazo a un piso del Ayuntamiento porque «es para seis meses»; «no, hasta que la abuela viva»; «entonces, nos quedamos en la calle»; uno por el otro, la casa sin barrer y la abuela en una estancia de pocos metros, «agobiada» y al resguardo del aire que le ha puesto su nieta. Hoy la han llevado a la ribera, para que se refresque. A los 116 años no aspira a la filosofía de bañarse dos veces en el mismo río; al menos, sí a bañarse sus últimos días en la misma bañera.

viernes, agosto 07, 2009

el veneno y su cura (mátame)

Mátame ya que me duele el alma,
mátame pronto
que este poco a poco me puede,
mátame de una vez,
arráncame mi recién nacido corazón
de corcho,
mátame, niñasol,
que pertenezco a las sombras,
que pertenezco a la luna,
suavemente mátame con dolor
que eres a un tiempo
el veneno y su cura.


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