lunes, abril 18, 2011



La 'milagrosa' y supuesta virginidad de María, su parto 'sin mácula', es la base del imperante machismo de las sociedades judeocristianas. Las dóminas de la igualdad, en lugar de denigrar el lenguaje diciendo jóvenes y 'jóvenas', si es que tienen lo que hay que tener, si es que no pretenden vivir de la demagogia, debieran apuntar a los cimientos mismos del machismo, estructurados en la injusticia de llamar puta a la Magdalena, porque amó y fue amada sin pudor; mientras se venera la falsa virginidad de María, como si amar fuera pecado y como si la maldad naciera del vientre de la mujer. La figura central de una sociedad justa debiera ser Magdala, a cuyos pies me postro, por libre, por 'puta', por humana.

1 botellas de náufrago:

Zeru Gorriak dijo...

ole, ole, ole!!! un besazo!!!